Pedro Sánchez pisotea a las víctimas de ETA en el aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco
El Gobierno Sánchez va a aprobar -con los votos del PSOE, Podemos, PNV y Bildu- la Ley de Memoria Democrática, un canto a la censura y el sectarismo, que amplía la Ley de Memoria Histórica de Zapatero.<br />Si la propuesta original era disparatada, la claudicación ante los proetarras de Bildu para poder sacar adelante la nueva versión, convierten este texto en una agresión a las víctimas del terrorismo, al equipararlas con sus verdugos.<br />La Ley Sánchez consagra el guerracivilismo de una izquierda, empeñada en jugar una especie de «segunda vuelta» de la Guerra Civil de 1936, que atenta contra el espíritu de la Transición y la reconciliación nacional.<br />La Ley resucita la España de los dos bandos, con la que este Gobierno deplorable intenta tapar sus inmensos fracasos económicos y sociales.<br />Y añade el blanqueamiento de ETA, convirtiendo a los terroristas etarras en ‘víctimas indemnizables’ por el Estado y reconociéndoles méritos “por su lucha por la consolidación de la democracia, los derechos fundamentales y los valores democráticos”.<br />A Sánchez, los mil asesinados por ETA, los heridos, los mutilados, sus compañeros de partido masacrados de un tiro en la nuca, le importan un comino.<br />Que con ese bagaje, el líder del PSOE pretenda participar este fin de semana en el homenaje en Ermua a Miguel Ángel Blanco es una provocación: un insulto a la memoria de los muertos.<br />